Todos los católicos tenemos gran parte de responsabilidad en la percepción de la Iglesia que tiene la sociedad. Los prejuicios que oímos sobre Ella han sido, si no cultivados, permitidos por sus hijos a lo largo de la historia, especialmente durante los últimos siglos y el comienzo del presente. Los enemigos de Cristo han hecho uso de las más urdidas tretas y de los más poderosos medios para desprestigiar a su Esposa sólo por odio o interés propio. Y, por qué negarlo, les ha dado resultado aunque lo que no saben es que es una batalla perdida a largo plazo. Un mensaje como el que difunde la Iglesia, el mensaje de Jesús, es tan atractivo cuando se conoce tal y como es, sin caretas ni prejuicios, que por mucho que se empeñen, el hombre siempre encontrará en él las respuestas que busca a su vida. Creo que es el momento de que los católicos demos un testimonio claro, nada ambiguo, de lo que es la Iglesia. Ahora me toca a mí… Leer el resto de esta entrada »